miércoles, 26 de marzo de 2014

Il Segreto di Susanna y Pagliacci en Las Palmas: esta vez, desde mi butaca.


El Teatro Pérez Galdós posee una belleza única. Tiene el encanto colonial y el sabor inequívocamente canario del centro de Las Palmas, y, como su isla, el mar cercano y presente. La temporada que alberga es asimismo bella y única. A lo largo de casi medio siglo de historia, los Amigos Canarios de la Ópera han creado y mantenido una temporada que no sólo brilla por la altura artística de los nombres que en ella han participado. Su razón de ser y el latido que la mantiene es el más puro y sincero amor por la Ópera, y esto se percibe en cada rincón del teatro, en la admiración de los socios por los cantantes, en la alegría casi infantil con que disfrutan de este arte tan maltratado últimamente en nuestro país. Por todo esto, entre otras cosas, me sentí especialmente emocionada al ocupar por primera vez mi butaca para las funciones de Il Segreto di Susanna y Pagliacci. Como siempre me sucede en la ópera, el momento previo a apagar las luces se convirtió en ese que suspende el tiempo, donde todo lo bello y lo maravilloso es posible, pero esta vez, además, los frescos del techo, con sus angelotes tropicales y sus racimos de plátanos, le dieron al instante el perfume de un relato de García Márquez.

Manuel Lanza e Isabel Rey en Il Segreto di Susanna (Foto: Nacho González Oramas)

Comienza la función con Il Segreto di Susanna, obra musicalmente irregular -con momentos de gran belleza- y concebida en lo teatral como una especie de entremés con muchos de los recursos de la alta comedia. Difícil de ejecutar por los músicos (aunque resulte fácil de escuchar), requiere para sus tres personajes una interpretación actoral brillante, por lo que quienes la representen no deben ser sólo experimentados cantantes sino grandes cómicos. Es el caso de Isabel Rey y Manuel Lanza, que a su altísimo nivel vocal suman unas dotes escénicas sobresalientes. Esto les permite interpretar la complicada partitura y al mismo tiempo desplegar toda su vis cómica, convirtiendo esta obra en algo hilarante. Hay que mencionar aquí al tercer personaje: este, mudo, es el criado Sante, interpretado por Rubén Pérez, cuyo talento mímico y simpatía en escena dan la réplica imprescindible a los dos protagonistas. Claro está que para que los gags funcionen es imprescindible el respaldo escénico. A este respecto, el trabajo de Mario Pontiggia funciona como una máquina de alta precisión. Con los elementos justos, saca el máximo partido al escenario, creando varios ambientes y permitiendo una acción trepidante sin perder en ningún momento el equilibrio visual ni dispersar la atención del espectador. Magnífica solución a nivel tanto teatral como estético, en plena consonancia con la obra y los artistas. En cuanto a la dirección musical, el Maestro Miquel Ortega hace una lectura pulcra pero preciosista de la obra, que permite disfrutar de los momentos más inspirados. Las risas se oyen muchas veces a lo largo de la representación, y las ovaciones son largas y calurosas para los tres intérpretes. Sin duda, merecidísimas.


Vídeo de Ulises Jaén

Después de la pausa, se acabó la comedia. La batuta de Miquel Ortega anuncia con las primeras notas del Prólogo el comienzo de Pagliacci, y pocos minutos después el telón se levanta y vemos un espectacular fondo rojo. En el centro, de espaldas, una figura con chistera y chaqué que se gira hacia el público y se descubre, pidiendo permiso para entrar. Es Manuel Lanza, la encarnación de este prólogo intelectual que Pontiggia ha querido dar a su puesta en escena, en un golpe visual y teatral bellísimo y muy cinematográfico. Lanza, en su regreso oficial a las temporadas de ópera españolas, hace un doble debut: el conde Gil de Il Segreto y este Prólogo, que antes sólo había cantado en concierto. Lejos de la habitual lectura verista de esta página, más en consonancia con la lectura escénica de Pontiggia y sobre todo con sus propias características vocales, Lanza exhibe la pura belleza de su voz con esa línea de canto que le es tan propia, siempre elegante aunque entregada, sin dejar de lucirse en las notas agudas. Incominciamo! Y empieza la tragedia con la entrada del Coro de la Ópera de Las Palmas, uno de los grandes protagonistas de la obra, junto con el Coro Infantil de la OFGC, ambos espléndidos. 

Un momento de La Commedia. Foto: Nacho González Oramas

Cuentan estos Pagliacci con un reparto excepcional. A los ya conocidos (por este público y por todos los aficionados) Isabel Rey y Manuel Lanza, se suman otros tres cantantes extraordinarios, que he tenido la oportunidad de descubir en esta producción y a los que pienso seguir muy de cerca en adelante. En primer lugar, en el papel de Beppe, repite Rubén Pérez, y esta vez,como saben, su papel no es mudo. Este joven tenor grancanario tiene una hermosa voz de timbre fresco y luminoso que corre por el teatro como un rayo, y su serenata de Arlequín se convierte en una de las golosinas de la función. Sumando además la gracia y soltura en el escenario -que ya le vimos en Sante- a sus talentos es fácil adivinarle una carrera prometedora. En el papel de Tonio, debutando en Las Palmas, el barítono argentino Lisandro Guinis, de voz potente y oscura y gran presencia escénica, crea un personaje complejo, muy trabajado actoralmente ( es este sin duda un barítono "del método"), que consigue provocar lástima cuando declara su amor a Nedda y repugnancia cuando se venga de ella, y su La commedia è finita se nos queda grabado mucho tiempo después de salir del teatro.

Roy Cornelius Smith y Lisandro Guinis. Foto: Nacho González Oramas

El tercer descubrimiento de estos Pagliacci, y el más espectacular, se llama Roy Cornelius Smith, es de Virginia, EEUU, y tiene voz de tenor spinto de verdad. Sí, de esas que ya no se oyen por los teatros, con un volumen atronador, un centro generoso y agudos que hacen temblar los cimientos de los edificios. Pero no es sólo una voz, sino un fantástico cantante. Roy tiene intención, frasea, es capaz de poner sentimiento en su canto, y es también actor, dándole a Canio su cara terrorífica y conmoviendo hasta las lágrimas en frases como Sperai, tanto il delirio ceccato m'aveva... Este Canio es su debut en España, pero esperamos que pronto comience a frecuentar las temporadas de nuestro país, y será un placer volver a escucharle en todos esos roles que tan a menudo hacen voces menos adecuadas o que directamente no se hacen, como Otello. Su momento estrella, el aria Vesti la giubba, se ve reforzado por la hermosa ambientación crepuscular de la escena. Es asombroso cómo, con los elementos mínimos, Mario Pontiggia consigue crear ambientes y efectos espectaculares. Vaciar la escena de elementos superfluos me parece especialmente acertado en tragedias como Pagliacci, donde el drama que tiene lugar es tan intenso por sí mismo que cualquier recargamiento resultaría asfixiante. Un movimiento magistral de los actores en escena, momentos plásticamente bellísimos como La Comedia o el aria de Canio y un vestuario muy cuidado hacen de la puesta en escena un trabajo brillante.

Rubén Pérez, Roy Cornelius Smith e Isabel Rey. Foto: Nacho González Oramas

Y dejo para el final a los grandes protagonistas de esta producción, presentes en las dos óperas, ambos dueños de largas y exitosas carreras y sin embargo debutando personajes en esta ocasión (Manuel Lanza el Conde Gil y el Prólogo e Isabel Rey la Nedda). Isabel Rey, deliciosa Susanna en la primera parte, se revela en Pagliacci como una Nedda extraordinaria. Su voz ha adquirido la redondez y carne de una lírica plena, sin perder la seguridad, perfección técnica y musicalidad que siempre la han caracterizado. Segura en todos los registros, homogénea y brillante, deslumbra su interpretación de principio a fin, desde luego teatralmente, porque es una gran actriz, pero sobre todo en lo vocal. Es sin duda una evolución respaldada por un trabajo durísimo, pero a la vista está que ha dado sus frutos, y quienes hemos ido al teatro a ver su Nedda hemos encontrado una cantante en su plenitud vocal, a la que desde ahora se le abren por derecho las puertas del repertorio lirico. Esperamos impacientes sus próximas incursiones.

Manuel Lanza como Silvio. Foto: Nacho González Oramas

Después de verlo por primera vez en Il Segreto y Prólogo, Manuel Lanza se mete en la piel de un personaje que ha interpretado numerosas veces en lugares como Washington, Los Ángeles, Nueva York o Viena. Silvio es uno de los grandes papeles de Lanza, y viéndolo y escuchándolo uno se explica por qué. Sencillamente, parece escrito a su medida. El precioso dúo con Nedda le da la oportunidad no sólo de lucir la riqueza y el terciopelo de su voz, sino de recrearse en la belleza de la música desplegando ese fraseo maravilloso, los mil y un matices expresivos de su canto y la pasión que imprime a cada nota. Impecable como actor, se complementa una vez más a la perfección con Isabel Rey, esta vez en un registro muy diferente al cómico de la primera parte, y ambos resultan igual de convincentes. Y si buena noticia era la entrada en el repertorio lírico de Isabel, el regreso a los escenarios de Manuel Lanza, con su voz y su talento intactos, es algo a celebrar por cualquier aficionado a la ópera. Una voz de belleza infinita y un inmenso artista: le damos la bienvenida.

Saludos tras una de las funciones

Son muchos los motivos que hacen que esta producción de Il Segreto di Susanna y Pagliacci, también como espectadora, sea algo inolvidable. Ojalá estas líneas sirvan para que quien tuviera dudas vaya a verla y quien no pueda sepa lo que se perdió. Pero, sobre todo, sirvan de agradecimiento, profundo y sincero, a todos aquellos que la han hecho posible. Gracias por este squarcio di vita maravilloso.

martes, 18 de marzo de 2014

La Ópera desde dentro: Il Segreto di Susanna y Pagliacci en Las Palmas.



La ópera es algo que me hace tan feliz que confieso que sentía cierto recelo ante la idea de verla desde dentro. Tenía miedo de que destripar la cajita de música, asomarme al doble fondo del baúl del ilusionista, contemplar de cerca los engranajes de la maquinaria rompiera el hechizo. Estoy teniendo la oportunidad de asistir a la construcción de una producción de ópera casi desde los primeros ensayos y  no sólo no ha sido así, sino que habiendo visto latir su corazón al descubierto se convierte en algo mucho más intenso y mágico. Por increíble que parezca, aún era posible amarla más. Naturalmente, tenía que contarlo.

Estos días se ensayan en Las Palmas dos títulos: Il Segreto di Susanna, de Wolf-Ferrari y Pagliacci, de Leoncavallo. El hilo conductor que permite representarlas juntas es el motivo del marido celoso: en la primera, ópera deliciosa de corte amable, de manera cómica; en la segunda, como seguramente todos saben, con trágicas connotaciones. 

Ludmila Orlova, Mario Pontiggia, Miquel Ortega, Isabel Rey, Manuel Lanza y Rubén Fernández en un ensayo de Il Segreto di Susanna.

Llego a Las Palmas al inicio de los ensayos de Il Segreto di Susanna. Los primeros se realizan en la sede del coro, junto al Auditorio Alfredo Kraus. Entro en una sala grande, que el sol ilumina a través de amplios ventanales. Al fondo, sentada a un piano de cola, está Ludmila Orlova, maestra repetidora, un papel secundario de los que resultan imprescindibles para la actuación de los principales. Apoyada en el piano hojea su partitura la portadora del secreto y protagonista femenina de las dos producciones, la soprano Isabel Rey, muy guapa y más delgada. Me cuenta que se aficionó al gimnasio del hotel en Bogotá, donde acaba de estar haciendo Luisa Fernanda, su debut en Zarzuela. Manuel Lanza, el barítono que será el Conde Gil en este Segreto -un Richard Burton operístico sin lugar a dudas- me presenta entonces al Director Musical, Miquel Ortega, de ojos grandes y gesto tranquilo, que me saluda amablemente con su leve acento catalán (el toque personal indispensable en todo gran actor de carácter). Justo en ese instante, en un coup de théâtre muy efectivo, hace su entrada un hombre que me toma la mano y se inclina ceremonioso. Es Mario Pontiggia, el director artístico de la Ópera de Las Palmas y director de escena en Il Segreto y Pagliacci; tiene la mirada chispeante y maneras de comedia clásica de Hollywood. Pronto descubriré, para mi deleite, que tanto él como el maestro son grandes cinéfilos, lo que me da el pretexto para el aire de fotograma de esta introducción. Pero continuando con los protagonistas de esta película fascinante que es mi primer ensayo de escena, hablaré de la interpretación femenina de reparto: una dama con gafas se sienta a una mesa y anota en la partitura, manda mensajes, va y viene solucionando pequeñas o grandes contingencias: Laura Navarro, ayudante de producción y regidora, anota las entradas y salidas de los personajes, caza al vuelo las ideas que se escapan como pájaros de la cabeza de Mario, afianza el trabajo que va surgiendo sobre la marcha con su lápiz y su rotulador fluorescente. Una voz a mi espalda ofrece:"¿Quieres una?". Es el galán joven, que viene asomando tras un gran centro de flores blancas. En este caso no procede el dicho "Eres más viejo que un galán joven", que he aprendido estos días con Mario y el maestro, porque Rubén Pérez es joven de verdad. Él es hoy Sante, el tercer personaje de Il Segreto di Susanna, mudo pero clave en el desarrollo de la trama. Me acomodo detrás de Laura y luces, cámara... Acción.


Miquel Ortega, Isabel Rey y Manuel Lanza revisan la partitura de Il Segreto.

En la escena que se monta hoy, el Conde Gil sospecha que su mujer guarda un secreto. El olor a tabaco y verla salir de casa sola cuando no debería azuzan su desconfianza, pero Sante, leal a su señora, nunca confesará que es cómplice y encubridor de su delito. El maestro, antes de empezar, comenta con Isabel Rey y Manuel Lanza algunos aspectos musicales de la partitura. Es hombre meticuloso, concienzudo, pero trata en todo momento de permanecer cerca de los cantantes, como los buenos directores de ópera. Constantemente se ofrece a ayudarles en lo que la partitura le permita para que se encuentren más cómodos y den lo mejor de sí mismos. Salpica sus comentarios alguna que otra anécdota,  como la de aquella soprano que le preguntó a Richard Strauss cómo podía cantar cierta frase para que sonase más libre, a lo que el  compositor respondió: "Usted cántelo como está escrito, ya verá qué libre suena".

Los condes Manuel e Isabel. 

Poco después, los tres personajes están en escena,que reproduce el salón y el jardín de los condes. Casi todos objetos son reciclados de otras producciones, y Mario Pontiggia pide cuidado cuando la acción exige que sean arrojados por los aires, "Que luego se me rompen y no tengo para comprar más". El presupuesto de esta temporada, una de las más prestigiosas de España, se ha visto, como tantos otros, reducido drásticamente. Conmueve ver cómo todos los profesionales, desde el director artístico a los cantantes, han arrimado el hombro para que siga siendo posible, y el dinero que se resta lo sustituyen con talento. Talento es lo que les sobra a Isabel Rey y Manuel Lanza. Son colegas desde hace años, buenos amigos y grandes actores. Mario lo sabe y les exige siempre un poco más, porque ellos se lo pueden dar. Aún teniendo su idea muy clara escucha atentamente las aportaciones que los dos hacen a la escena, y las incorpora sin dudarlo si la enriquecen. La frescura y la vis cómica de Rubén Pérez aportan una chispa extra: es el equilibrio perfecto. Así, el ensayo se convierte en una tormenta de ideas, un torbellino de creatividad, se incorporan nuevos gags, nuevos gestos, y la acción se va puliendo hasta adquirir el ritmo perfecto de una comedia de Lubitsch.


Fortunio Bonanova en Double Indemnity, de Billy Wilder.

"Acuérdense: muestren siempre las caras, como Lucille Ball". Mario Pontiggia cita casi todo el tiempo ejemplos cinematográficos en sus aclaraciones y comentarios, y cada vez que el ensayo se interrumpe para cambiar o añadir algo cuenta una anécdota jugosa. En la pausa, junto a la máquina de café, el maestro me habla de Fortunio Bonanova, un actor mallorquín que hizo su carrera en  Hollywood con papeles secundarios en obras maestras como Perdición o Ciudadano Kane. Isabel Rey, entre bostezos, me cuenta que cantó tres días seguidos en Bogotá entre los rigores de la altitud, viajó a Gran Canaria vía Madrid y al día siguiente estaba ensayando. No hay jet lag para las cantantes de oscar. Mario y Manuel hablan de canciones de Agustín Lara. Yo miro, río, aprendo, disfruto. Me bebo el talento de todos estos artistas extraordinarios como champán en un zapato de tacón, y, como en las fiestas de Norma Desmond, hay champán para rato. La pausa termina pronto: hay que volver al trabajo.

Rubén Pérez, Isabel Rey, Roy Cornelius Smith, Manuel Lanza, Mario Pontiggia y Lisandro Guinis en un ensayo de Pagliacci.

El segundo ensayo al que asisto es una prueba musical de Pagliacci. El maestro Miquel Ortega tiene su atril frente una fila de sillas vacías en las que se van sentando los cantantes. Junto a él, Mario Pontiggia sigue la prueba leyendo la partitura. Esta vez permanece casi todo el tiempo en silencio, interviniendo apenas para dar algún apunte dramático. El peso de este ensayo lo lleva el director musical, que confiesa tener especial inclinación por Pagliacci. "Es una obra que he amado desde hace mucho tiempo. A menudo, en reuniones familiares, me siento al piano y la interpreto con mis hermanos." Una obra, por tanto, que no sólo conoce a fondo sino que le es cercana emocionalmente. Hoy le interesan en especial los fragmentos en los que toma parte Tonio porque se incorpora a los ensayos el barítono argentino Lisandro Guinis, así que comienzan por el dúo entre él y Nedda. Isabel Rey tiene algún problema con el atril; Manuel Lanza, sentado junto a ella, se lo arregla mientras el maestro habla de la música de Leoncavallo. Pronto se escuchan las primeras notas en el piano de Ludmila Orlova, y a Isabel, que ya es Nedda, sorprendida por el bruto que espiaba: Sei là! Credea che te ne fossi andato... Al momento, la voz potente de Lisandro Guinis que le confiesa su amor, pero ya no es Lisandro, aunque lleva pantalón vaquero y está sentado frente a una partitura las frases que salen de su boca son de Tonio, suplicando a Nedda que no se ría de él, y luego amenazando, no te rías, no seas cruel conmigo, pero ella continúa mostrándole su desdén: Isabel se ha levantado, su hermosa voz corre por la sala y se enreda en el corazón de Tonio, y lo lacera con su desprecio. El maestro salta el dúo con Silvio, hoy le interesa Tonio, pasan las hojas de la partitura y Canio acaba de sorprender a Nedda con su amante. Otro corazón despedazado, pero mejor fingir, le dice Tonio, mejor fingir... Y Roy Cornelius Smith, el tenor norteamericano de aspecto dulce y sonrisa perenne se echa hacia atrás en la silla y su voz hace temblar los cimientos de la sala mostrándonos la tragedia de Canio en carne viva. Recitar! Mentre preso dal delirio... Canta su dolor en una de las arias más emotivas del repertorio, y nada se mueve salvo las teclas del piano de Ludmila y la batuta del maestro. Al terminar, el aplauso espontáneo de todos los que estamos allí y un par de indicaciones del maestro antes de que comience la comedia. Rubén Pérez, el joven canario que interpreta el papel de Sante en Il Segreto di Susanna, se ha puesto en pie. Después de verlo durante todo el día de ayer haciendo un papel mudo me sorprende descubrir que tiene una hermosa voz de tenor, y canta el aria de Arlequín con gusto y frescura. El maestro y Mario opinan sobre los tiempos y el fraseo. El muchacho escucha con atención todas las indicaciones y asiente antes de repetir el aria. A todos nos encanta, pero apenas hay tiempo de aplaudir porque la comedia ha comenzado. Nedda y Tonio son ahora Colombina y Taddeo, y Canio es Pagliaccio. Pero no, no lo es: es el hombre herido, enloquecido, desesperado. No, Canio ya no es Pagliaccio. Si su rostro está pálido es de vergüenza, de locura, de venganza, y su queja y la súplica en la voz de Roy rasgan el aire de la sala y hacen que el corazón me oprima la garganta. No, Pagliaccio non son! Y de pronto, aunque Isabel y Roy no se mueven de su silla, Canio se abalanza sobre Nedda y acaba con su vida, y Manuel, que hasta entonces seguía la ópera moviendo los labios pues la conoce al dedillo, sale a socorrerla y Silvio muere también. Sólo entonces Canio da por terminada la comedia, La commedia è finita. Y yo, que sin darme cuenta estaba conteniendo la respiración, rompo a aplaudir completamente emocionada.

Pagliacci: dúo de Silvio y Nedda.

Para terminar, el maestro quiere quedarse a solas con Manuel Lanza, quien además de Silvio interpretará el Prólogo. En este aria, ha dicho Mario Pontiggia, está Leoncavallo hablando. "Tiene un carácter puramente intelectual que no se le suele dar cuando lo canta Tonio. Aprovechando que contamos con un artista de esta talla vamos a darle esa entidad, y lo reforzaremos escénicamente". El maestro y Manuel comparan partituras -hay anotaciones diferentes en algunos casos según la edición- acuerdan detalles y, por fin, comienzan a sonar las notas al piano y el Prólogo pide permiso para entrar. Si può...? Si può..? Manuel Lanza tiene la voz de barítono más hermosa que he escuchado nunca. Subraya con su fraseo exquisito la belleza del aria, le da la elegancia precisa para ese tono intelectual que pide el director de escena. Disfruta cada nota, cada palabra, porque el aria le gusta, y le gusta Pagliacci; porque está trabajando con dos directores a los que conoce y respeta desde hace muchos años, rodeado de colegas queridos y en un teatro que siempre lo adoró. Es feliz cantando y eso se transmite en una interpretación magistral, cierre de oro para un ensayo inolvidable. Viva Leoncavallo, viva la ópera.

Manuel Lanza como el Conde Gil en el escenario de Il Segreto, Teatro Pérez Galdós

Asistir a los ensayos de Il Segreto di Susanna y Pagliacci en la Ópera de Las Palmas está siendo un auténtico privilegio. Es un placer contemplar el trabajo de un grupo de profesionales del más alto nivel y disfrutar de su talento, y me desborda la admiración. Porque todos ellos dan el máximo de sí mismos para llevar a buen término la producción, para hacer posible la magia y que, al final, personas como yo podamos ser felices en nuestra butaca del teatro. Admiración y agradecimiento por hacer posible con su esfuerzo algo que amo tan profundamente, y por demostrarme que la magia de la ópera no sólo no se quiebra cuando se contemplan sus entresijos, sino que se hace más grande, más asombrosa, más fascinante y poderosa.

 A partir del próximo día 23 de Marzo y hasta final de mes, ustedes podrán ser partícipes del resultado de este trabajo maravilloso, un trozo de arte, de vida, de la pasión y la entrega de un grupo de artistas extraordinarios al servicio de lo que otros artistas extraordinarios dejaron escrito. Un auténtico regalo para el alma. No se lo pierdan.

jueves, 21 de marzo de 2013

Desirée Rancatore visita La Verbena


Es una de las sopranos más consolidadas en el repertorio lírico-ligero, conocida y respetada en Europa y toda una estrella en su Italia natal. A pesar de su juventud, Desirée Rancatore lleva a las espaldas una dilatadísima carrera musical llena de éxitos, el último de los cuales ha sido cumplir su sueño de debutar La Traviata. Apasionada y simpática, la guapa soprano siciliana nos dedica un poco de su tiempo aprovechando su paso por Madrid. 

Papagena: ¿Qué te trae por Madrid, Desirée? 
Desirée Rancatore: Estoy en Madrid… ¡por amor! Mi novio (el director de escena Alfonso Romero Mora) es español, de Madrid, y por esto nos dividimos entre esta maravillosa ciudad y mi ciudad, Palermo. 
P: Antes que nada, y como estamos empezando el año Verdi, quiero preguntarte por tu reciente debut en el papel de Violetta de La Traviata. ¿Cómo lo has vivido? ¿Qué ha significado para ti? 
D.R: Debutar Traviata en un escenario ha sido ¡un sueño hecho realidad! Había cantado el papel en concierto, pero he esperado mucho tiempo para interpretarlo en una versión escenificada y completa, ha sido el punto de llegada de un recorrido de maduración y de crecimiento, pero este recorrido no se acaba aquí, al contrario, tiene que continuar. Ha sido un verdadero regalo inesperado, el debut ideal en un teatro muy bonito como el de Montecarlo, y he podido disfrutar de lleno de todo gracias a una dirección de escena estupenda (de Jean-Louis Grinda, también director artistico de la Opéra de Montecarlo), a compañeros con un estilo perfecto, a un director de orquesta que es uno de mis favoritos absolutos, ¡Marco Armiliato! Justo hace pocos meses, en Noviembre, coincidimos en París, en la Opéra Bastille para La fille du régiment de Donizetti. ¡Todo ha contribuido para que fuera la combinación perfecta! 
P: Tengo entendido que vas a cantarlo próximamente en El Escorial, con un estupendo elenco de cantantes españoles…
D.R: Sí, ¡tengo muchísima ilusión! En Julio entraré otra vez en la piel de Violetta en El Escorial pero también en San Sebastián, y con grandes voces españolas. Todavía no puedo adelantar mucho, pero estoy segura que será una experiencia maravillosa, no solamente por el papel sino también por el público, ¡me apetece mucho cantar delante del público español! 
P: En relación con Verdi, ¿Qué otros compromisos tienes este año? Y como soprano italiana, ¿qué significa para ti el maestro de Bussetto?
D.R: En este año verdiano por supuesto que tenía ganas de homenajear este genial compositor: la crítica me ha definido como la mejor Gilda de mi generación, definición que me llena de orgullo y de felicidad. Por esto tengo varios Rigoletto este año, me siento muy honrada porque muchos teatros me han pedido interpretar Gilda: estaré en Salerno el 21 de Abril, con la dirección de Daniel Oren; en Palermo, en Mayo (3, 5, 7, 9) y también en mayo en el Teatro San Carlo de Nápoles. Además en la nueva temporada 2013-2014 cantaré por primera vez en el Liceu en cuatro conciertos verdianos (del 30 de septiembre al 9 de octubre)… ¡Estoy muy emocionada por este debut en Barcelona! Verdi para mi representa la transformación en musica de la vida, es un compositor que vive y escribe sobre las historias y las pasiones de los hombres, y sus personajes son maravillosos… Creo que su música es muy cercana a las personas y a sus pasiones pero, paradójicamente, también se acerca a lo divino. 



P: Desirée, tú debutaste muy jovencita, con sólo 19 años, en un festival tan importante como el de Salzburgo. Desde entonces no has parado de trabajar ¿qué consejo les darías a esos jóvenes cantantes que hoy se enfrentan a audiciones o concursos, soñando poder dedicarse a esto? 
D.R: Mi consejo para un cantante que se acerque a la profesión hoy es antes de todo estudiar, estudiar, ¡estudiar! Y tomarse muy en serio este trabajo. Es una vida muy dura, se pasa mucho tiempo lejos de tu hogar, de tu familia, de tus amigos… Hay que hacer grandes sacrificios y renunciar a muchas cosas. Por ejemplo hay que renunciar a la idea de una vida “normal”, a una familia “normal” y a la cotidianeidad y la tranquilidad de una rutina… Y a veces el cantante se puede sentir muy solo, se pasa mucho tiempo sin amigos, en la soledad del trabajo. Pero si se tienen en cuenta estos aspectos, si se saben aceptar los sacrificios, este trabajo puede dar inmensas satisfacciones y felicidades, hay que saber esperar y sobre todo luchar con todas tus fuerzas. El calor y el amor del público regalan una energía que regenera siempre. 
P: Corren malos tiempos para la lírica. La crisis económica está afectando a prácticamente todas las temporadas europeas. ¿Cuál es tu visión del problema como profesional? ¿Los amantes de la ópera aún podemos tener esperanza?
D.R: Sí, es verdad, la situación es muy complicada y parece que todo sea muy difícil, pero yo no creo que se vayan a acabar la esperanza y la lírica, sería algo muy grave para la cultura, vaya, para el mundo entero. Un sacrilegio… Me entristece porque durante toda crisis económica, no solamente esta, siempre cuando hay momentos de dificultad la cultura es una de las últimas cosas que se consideran, en el listado de valores queda en los últimos sitios, se recorta muy fácilmente en cultura. Creo que es un error no evaluar la importancia de la cultura como verdadero alimento para la mente humana, algo que nos eleva y nos distingue de los hombres primitivos que éramos. Por supuesto que hay que ahorrar dinero y hacer recortes, pero creo que se puede por ejemplo buscar producciones low cost, o confiar en jóvenes directores de escena que puedan dar una vuelta a esta crisis, reaccionar y ayudarnos a salir de este difícil momento con la cabeza alta.

 
Vídeo de Desirée Rancatore 

P: Has abordado la mayoría de los grandes roles belcantistas, pero tengo que decirte que personalmente me emociona en particular tu recreación de Lucia di Lammermoor. ¿Puedes hablarme un poco de este papel?
D.R: Lucia es un papel muy fascinante, desde el punto de vista vocal tiene todo lo que una cantante puede soñar: canto legato, fraseo romántico, dramático, virtuosismo “picchiettati” y sobreagudos... ¡todo! Desde mi debut del papel en Bérgamo, en 2006, he vuelto a cantarla en varias ocasiones (en Japón, Zurich, Parma, Avignon, Mannheim…). En España por ejemplo acabo de interpretarla en Pamplona, en Noviembre de 2012. Todas estas ocasiones, delante de públicos tan diferentes, me han permitido estudiar bien el personaje. Lucia es dulce, fuerte, enamorada, desesperada y ¡LOCA! Lo que más me fascina de su psicología es la posibilidad de explorar los meandros de las locuras que se hacen por amor. He estudiado mucho para poder enfrentarme a este papel en escena, he visto películas sobre la locura y leído algunos libros que tratan de la histeria femenina. En el 1800 era considerada una enfermedad muy difundida y todo esto me ha ayudado a construir mi versión de Lucia, mi interpretación personal… y me ha regalado emociones y grandes satisfacciones. 
P: ¿Algún rol por el que tengas preferencia, o un cariño especial? 
D.R: Mmm… es difícil, porque la verdad es que amo todos los papeles que he interpretado, no he cantado cosas que no me gustasen. Si tuviera que escoger algún rol podría decir que he amado en manera especial Lakmé, de Delibes, que se representa muy poco, o recientemente Leïla, de Les pêcheurs de perles. Ambos papeles, de repertorio francés, tienen una ambientación en India, un mundo y una cultura que me fascina mucho. Pero por supuesto que también me gustan mucho Lucia, Elvira y Amina. 
P: Aparte del belcanto, tu repertorio abarca autores tan variados como Händel, Mozart, Gounod, Strauss, Bizet, Meyerbeer, Delibes, Hasse… ¿Es complicado adaptarse a las particularidades de cada estilo? ¿Dónde te sientes más cómoda? 
D.R: Todo lo que he cantado hasta ahora era y es algo que funciona para mi voz, mi vocalidad, así que puedo decir que siempre me he sentido cómoda, desde el punto de vista vocal pero también desde el punto de vista estilístico. Creo que en los últimos tiempos el belcanto es mi casa. Es el lugar donde mi voz se siente muy cómoda, a gusto, y se permite lo que el virtuosismo requiere. 
P: ¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Algo especial en España? 
D.R: En España lo que me hace mucha ilusión ¡es La Traviata de este verano! Tengo muchas ganas también de cantar Gilda en mi ciudad, Palermo, y de debutar en el San Carlo de Nápoles, es un teatro con mucha historia. Además vuelvo al Teatro Regio de Turín para L’elisir d’amore, una excepción donizettiana en un año muy verdiano. También cantaré Rigoletto en el Barbican Centre de Londres, con el Maestro Noseda y la Philharmonia Orchestra, ¡todo un honor! Y más proyectos… ¡pero todavía no puedo decir nada! Todo a su tiempo (sonríe).



martes, 13 de noviembre de 2012

Una gran noche de ópera: L'Elisir d'amor en el Liceu


Esta vez sí. Volvió el Liceu de mis grandes noches. El pasado 11 de Noviembre, en el estreno de L'Elisir d'amor, sentí de nuevo todas esas emociones que en mi última visita al teatro catalán había echado de menos. Las de las funciones inolvidables, cuando obra, música y voces se aúnan para crear esa felicidad que sólo puede sentirse en un teatro de ópera. A los ingredientes habituales de este mágico elixir (una obra maestra que nunca envejece) se sumaba esta vez uno muy especial, y ya sabéis que para mí el ingrediente "muy especial" suele tener que ver con el tenor. Este Nemorino suponía el debut de Javier Camarena en España, y era además mi primera oportunidad para escuchar en vivo la voz de este joven tenor mexicano cuya carrera, como sabéis, sigo desde hace tiempo con mucho interés. Y tengo que deciros que superó de largo mis expectativas, de por sí altísimas.

El debut de Camarena en nuestro país no pudo ser más brillante. Y no me refiero solo a su espectacular triunfo (el público lo premió con enormes ovaciones), sino a su trabajo a lo largo de toda la función. L'Elisir es una ópera que amo; conozco de memoria hasta los recitativos. No hubo una sola nota, ni una palabra, que no estuviera escrupulosamente cuidada. Era evidente que el tenor había preparado el papel a conciencia, y el resultado fue una interpretación extraordinaria, sobresaliente y homogénea de principio a fin, con un punto álgido clarísimo en Una furtiva lagrima. Su recreación del aria hizo que todo el público contuviera el aliento, en ese silencio absoluto de los momentos mágicos, cuando el teatro entero se vuelve uno y vuela envuelto en el milagro de unas notas que transportan, de una voz que toca el alma. Los aplausos al final del aria no terminaban nunca.


Vídeo de LiceuOperaBarcelona


La voz de Javier Camarena, como las mejores voces, gana en vivo, y se proyecta, homogénea y rotunda, a cada rincón del teatro. El timbre es hermoso, cálido y personal, con una autoridad apabullante en el agudo (redondo, pleno, seguro) y un canto elegante pero sincero. Es de los cantantes que ponen el corazón en cada frase, pero su gran virtud, la que a mi juicio lo hace único, es la capacidad de transmitir esta pasión sin descuidar ni un instante la técnica. Un equilibrio difícil de conseguir que, junto con sus otras cualidades, lo sitúa en primerísima fila del panorama actual. Este es un tenor que no tiene nada que envidiar a ninguna de las estrellas en activo, y sí mucho que ofrecer a la ópera. Creo que habrá un antes y un después de este triunfo en su carrera, y espero que pronto podamos disfrutarlo de nuevo en los teatros españoles.


Foto: Antoni Bofill

Hacía también su debut en el Liceu la soprano norteamericana Nicole Cabell, una bella Adina de voz oscura y sorprendente, aterciopelada, con un bonito vibrato y agilidad en las coloraturas. Es agradable encontrar en este papel un timbre que se salga de lo habitual, sin duda da un toque extra de sabor a este elixir ya de por sí delicioso. Desenvuelta y elegante en escena, fue otro de los grandes descubrimientos de la noche. Estupenda también estuvo Eliana Bayón, fresca y chispeante en su papel de Giannetta, al que supo sacar buen provecho. En cuanto a los caballeros, siempre es un placer escuchar a nuestro Ángel Ódena, que nunca defrauda, y además para mí era novedad verlo en Donizetti. Su Belcore ciertamente impone, aunque no está exento de simpatía, que es lo que derrocha Simone Alberghini en el papel de Dulcamara.

Foto: Antoni Bofill

La puesta en escena de Mario Gas, ambientada en la Italia de Mussolini, funciona estética y teatralmente, es hábil en su juego con el público sin desvirtuar la esencia de los personajes, lo cual, en los tiempos que corren, se agradece. No en vano lleva años en los escenarios. La dirección musical de Daniele Calleghari se destacó por respirar con los cantantes en todo momento, algo que siempre es necesario pero en belcanto resulta imprescindible. El resultado final, un público exultante de felicidad, y aplausos eternos que coronaban una gran noche de ópera.

El personal, uno de los recuerdos más hermosos que guardaré en mi cofre de tesoros.



Vídeo de LiceuOperaBarcelona

miércoles, 17 de octubre de 2012

Entrevista a Bluestain



Seguramente, si hace un año les hubieran dicho a los músicos de Bluestain que hoy estarían ganando premios, ofreciendo conciertos en salas importantes de Madrid, con un videoclip rodado y grabando con un productor que decidió apostar por su talento, no se lo habrían creído. Pero lo cierto es que la banda formada por Marta Cobo (bajo), Javi Santonja (voz y guitarra acústica), Gonzalo de Aranda (guitarra eléctrica), José Ángel Acinas (teclado) y Vicius (batería) ha tenido en su primer año de existencia una carrera fulgurante, y lo mejor está por llegar. ¿Os apetece conocerlos? Hablamos con ellos en exclusiva.


Antes de nada, y para quien no os conoce todavía, ¿cómo definiríais vuestra música? 
Javi: Bueno, somos rock, principalmente. Algunas canciones pueden tener tintes blueseros, folkie o melódicos, pero no sabemos cómo definir nuestra música. Eso que lo decidan los que la oyen.
Gonzalo: Nos gustan muchos estilos de música, aunque tenemos en común un gusto por el rock clásico, desde el folk y blues americano, el rockabilly, y todo el espectro del rock británico. 

Para ser un grupo de formación reciente, habéis ganado ya varios premios y tocado en salas importantes…
Gonzalo: Lo cierto es que no nos podemos quejar. En menos de un año (que cumpliremos este mismo mes), conseguimos entrar entre los finalistas de un concurso de Leganés para grabar una maqueta en un estudio profesional, hemos ganado un concurso de Noise Off Festival para grabar un EP en un importante estudio, hemos conseguido grabar un videoclip decente sin tener que gastarnos una millonada… Además hemos logrado acordar conciertos en salas bastante importantes, como la nueva sala Independance, la sala Siroco o la sala Orange (en esta tocaremos la semana que viene). 
Jose: Además, ¡en Septiembre quedamos cuartos en el concurso de B-Dcoder! ¡Estuvimos a puntito de tocar en el DCODE Fest, en el que participaron The Killers o Sigùr Ros! De este concurso estamos especialmente contentos, porque gracias a los votos de nuestros amigos y familiares que vieron el videoclip y nos apoyaron y ayudaron conseguimos entrar entre los 20 finalistas de más de 200 grupos, y finalmente ¡el jurado nos incluyó en su top 5! A decir verdad, y visto el nivel, no esperábamos siquiera estar entre los diez primeros… fue muy emocionante. 
Javi: Sí, fue genial. Recientemente, hemos quedado primeros en la preselección de un concurso de maquetas de Radio Utopía, en el que seleccionaban a los 4 primeros finalistas para tocar en directo y hacer la valoración final. Estamos nerviosos porque el premio es tocar en un festival y el listón está alto, este jueves veremos qué pasa. 

Foto: Vicente Cabido

Javi, aparte de que compones la mayoría de los temas, tu voz es una de las señas de identidad del grupo. ¿Te la cuidas como los cantantes de ópera? 
Javi: No, la verdad es que no me la cuido mucho, pero debería hacerlo. A veces, cuando he cantado mucho tiempo y me duele me tomo un vaso de leche con miel (remedio casero de toda la vida) y listo. 

Tres de vosotros aún estáis estudiando, de hecho os conocisteis en la Universidad. ¿Cómo compagináis los estudios con una dedicación tan intensa al grupo? 
Gonzalo: Cada uno tiene su método. Javi por ejemplo se alimenta de placentas humanas para no dormir y sacar el máximo partido a su día. José no estudia. Gonzalo es un robot. 
Jose: Bueno, obviamente hay ocasiones en las que es estresante y tenemos que aplazar algún ensayo o algo, y al final siempre tenemos que andar cuadriculando todo y con prisas. Más de una vez Javi y Gonzalo han ido cargados de guitarras a clase para, nada más terminar, ir corriendo a Parla (donde estamos trabajando en el EP ahora mismo) o alguna sala de turno… pero en fin, que todo es cuestión de organizarse y al final no hay por qué perder tiempo de estudio.

Marta, tú eres licenciada en Derecho y ya trabajas en un bufete. En tu caso será todavía más difícil… 
Marta: Si, la verdad que a veces es algo complicado y te obliga a estar corriendo de un lado a otro, pero cuando algo gusta, y gusta de verdad, se saca tiempo y ganas de donde haga falta para sacar adelante todo esto.

José Ángel, se dice que eres el que tiene más labia del grupo. Dime algo de cada uno de tus compañeros. 
Marta: Qué razón tienes, lo es, creo que estamos todos de acuerdo. 
Jose: Qué jodía. Nah, es cierto que soy yo el que más habla con desconocidos, amigos de amigos y tal para que se pasen a los conciertos, porque Javi y Gon son unos sosos. ¡Pero luego en el escenario me corto muchísimo! Bueno, no sabría decirte algo corto de cada uno, sabes que me enrollo... De Javi diría que no es solo la voz y el cerebro creador sino el pegamento que nos cohesiona a todos, y que aunque siempre cambie de opinión cada día de un extremo al otro, cuando al fin se estabiliza sus juicios son siempre muy razonables. De Gonzalo confesaré que tras esa fachada de hipster (aunque él lo niegue) y ente maduro, cabal e ingenioso se esconde un pequeño Gon ingenuo y tierno, que pese a lo agudo y mordaz de sus bromas (que es muy gracioso el tío) es un buenazo. Vicius es el ente misterioso, siempre callado y con su sombrero y los palos a cuestas, pero pese a lo extraño que pueda parecer a primera vista tiene buen fondo. Marta es un cielo de chica, y está todo el rato luchando con sus horarios y dándolo todo en el escenario. Además es genial tener a alguien que, aunque haya dormido cuatro horas y lleve doce currando, este siempre con la sonrisa puesta. Que por cierto, no se conocen fotos suyas en las que salga sin mirar a cámara sonriendo, es un fenómeno extraño… Y bueno, modesta y humildemente diré que el teclista aporta esa chispilla, esa belleza intrépida y misteriosa y unos bailoteos que considero muy sexys. 



Habéis dado ya unos cuantos conciertos. Seguro que tenéis alguna anécdota graciosa que contar…
Gonzalo: Bueno, pues la primera maqueta que grabamos fue en un instituto. Cuando llegamos, antes de empezar a grabar nada, nos preguntaron “Cúales son vuestros nombres?” y yo respondí: “Pues yo soy Gonzalo, él Jose, Javi, Marta y Vicius”. El chico, muy amable el, tras saludarnos uno a uno nos preguntó “Bueno… Y cómo os llamais?” refiriéndose indudablemente al nombre del grupo, todos lo entendieron así pero claro, yo estaba algo nerviosillo y respondí de nuevo: “Pues yo soy Gonzalo, él Jose, Javi, Marta y Vicius.”, dejando patente mi increíble capacidad de habla en público y haciendo que el chaval pensara que yo era tonto. Nah, después fueron majísimos. 
Javi: En otra ocasión, cuando estábamos grabando un concierto con la webcam para un concurso de actuaciones en directo por streaming, estábamos muy nerviosos (el concierto fue catastrófico, de principio a fin, aunque parece que tuvimos suerte y ganamos), y nos habíamos tomado una coca-cola antes. El caso es que aún no se muy bien cómo pero me tiré un eructo sin querer mientras cantaba. Pero, al parecer, nadie se dio cuenta (lo disimulé con bastante estilo durante una de las frases de la canción). 
Jose: Y hace bien poco, quedamos en primera posición en un concurso organizado por una radio madrileña. Yo estaba pegado a la radio oyendo cuales eran los finalistas, desde el 4º hasta el 2º cuando de pronto comencé a oir una de nuestras canciones. Cuál fue mi sorpresa cuando no sólo oí que habíamos quedado primeros, sino que oí al locutor decir que tenían a un miembro del grupo al teléfono. Era Gonzalo, que el hombre estaba descolocadísimo porque estaba estudiando cuando le llamaron. La verdad es que no se puede describir muy bien con palabras lo gracioso que fue oírle cortadísimo por la radio, contestando con monosílabos a las felicitaciones, tipo “-Bueno, y estaréis contentos de haber quedado los primeros, ¿no?- SI.”,”-…ehh, bueno pues nada, el 18 os escucharemos en directo! - ALLÍ ESTAREMOS.”. Debieron pensar que éramos unos bordes cuando en realidad el pobre no podía de la vergüenza, fue muy gracioso.


Foto: Elena Fernández
Actualmente estáis trabajando con un productor en la grabación de vuestro primer EP. ¿Cómo está resultando la experiencia?
Javi: Muy bien, la verdad es que es un trabajo sacrificado aunque muy gratificante e instructivo, lo hacemos con muchísima ilusión. Además, contamos con la ayuda de un gran productor, con el que trabajamos muy a gusto y que tiene mucha experiencia. 
Jose: Es genial. Tenemos la suerte de contar con alguien que entiende cuál es nuestro “rollo” y es capaz de potenciarlo y ayudarnos con las herramientas que nosotros tardaríamos años en aprender a usar. 
Marta: Es una pasada, jamás pensé cuando empezamos hace un año que todo esto iba a llegar tan lejos y tan rápido. Tener la oportunidad no sólo grabar un EP, sino de trabajar con un productor como Fran, que nos aconseje y nos diga las verdades que a veces es difícil obtener por otros medios es una oportunidad brutal para seguir avanzando y mejorando. 

 Este octubre tenéis una agenda de conciertos apretada…
Javi: ¡Si, la tenemos! El jueves 18 tenemos la final del concurso de maquetas de Radio Utopía en la sala Ritmo y Compás, y además el viernes 26 tocamos en la sala Orange de Madrid, junto con Norris, donde tocaremos todo nuestro repertorio. 
Jose: Además tuvimos el pasado 6 un concierto acústico que estuvo bastante bien, fue un enfoque distinto a la música que solemos hacer y nos esforzamos mucho en cuidar el resultado. Lo cierto es que octubre ha sido de los meses más apretados que hemos tenido ¡y estamos contentísimos por ello!





Próximos conciertos: 
Jueves 18 Octubre  Sala Ritmo y Compás
Viernes 26 Octubre Sala Orange



martes, 25 de septiembre de 2012

To Rome With Love


Ya lo sabéis: algunos pasamos un año esperando cada nuevo estreno de Woody Allen. Porque amamos su cine, y también, como tantas veces digo, porque la más "floja" de sus películas es casi siempre infinitamente superior a todo el resto de la cartelera. Allen es un cineasta con mayúsculas, y es muy difícil no encontrar rastros de genialidad incluso en sus creaciones más pálidas. El momento ha vuelto a llegar, y resulta que To Rome with love no está ni mucho menos entre sus creaciones más pálidas. La podemos comparar con las últimas películas transcurridas en ciudades europeas (y en las que éstas tienen vocación de protagonistas, es decir, sin contar las dos londinenses). No es tan redonda como Midnight in Paris -para mí su mejor película desde Match Point-, pero es muy superior a la desdibujada Vicky Cristina Barcelona, donde la ciudad es un mero decorado que apenas influye en la trama, y se incluye por exigencias de la producción a dos superestrellas españolas que hablan casi toda la película en inglés. En esta ocasión Roma es protagonista con todas las de la ley, como también sus habitantes, y más de la mitad de la película está rodada en italiano (con un espléndido plantel de actores autóctonos), amén del perfume felliniano y el importante papel de algo tan netamente italiano como la ópera.



Cuatro historias que se superponen y entrelazan dan oportunidad al gran Allen de desplegar su talento para la comedia, para los diálogos ingeniosos y las situaciones hilarantes, para revisitar sus tópicos, satirizar la realidad y diseccionar las relaciones humanas, particularmente aquellas entre hombre y mujer (o, mejor dicho, entre sus hombres y mujeres), las que mejor se le dieron siempre. Un poco más de su mundo, siempre particular y reconocible, esta vez envuelto en una declaración de amor a Roma tan bella, cálida y luminosa como el sol de poniente sobre los muros del Castel Sant'Angelo. El retrato fotográfico de la ciudad es soberbio (para la memoria el espectacular travelling circular de la Piazza del Popolo), pero también lo es la impresión vívida de su palpitar, el soleado bullir de sus gentes, el incesante ir y venir de historias que tantas veces el cine ha contado, porque las historias en Roma nunca son historias cualquiera.



De estas cuatro historias, quizá la protagonizada por Roberto Benigni, aunque graciosa y bien traída, podría haber reducido su metraje sin menoscabo del resultado final (es más, lo habría beneficiado). Entre el resto, no negaré que es mi debilidad el Woody Allen actor, fiel a su personaje a través de los años, con su inigualable vis cómica y ese encanto irresistible de sus neurosis. Los mejores gags son casi siempre aquellos en los que él aparece, y para colmo esta vez lo hace junto a un tenor, ¿qué más se puede pedir? El bravo spinto Fabio Armiliato, de sobra conocido por el público operístico español y con un rinconcito inamovible en mi corazón melómano (él fue nada más y nada menos que mi primer Cavaradossi en el teatro), se despoja de los ropajes de divo para revelarse como un estupendo actor de comedia. Su trama rezuma humor absurdo y crítica mordaz a partes iguales, y no voy a contaros más, pero los amantes de la ópera os imaginaréis que va especialmente dedicada a vosotros. La historia que protagoniza Jesse Eisenberg, el alter-ego juvenil de Allen en esta ocasión (esta es, de hecho, la más alleniana de las cuatro), junto a Ellen Page, tiene un ingrediente impagable en la presencia de Alec Baldwin. Cascado como debe estarlo una estrella de cine, es decir, a fuerza de excesos, poco queda del joven galán de ojos hechiceros que apareciera en Alice hace más de veinte años. Sin embargo el carisma que despliega, su aire de estar de vuelta de todo y la particularidad con que su personaje se inscribe en la acción son sin duda uno de los grandes valores de la película. Magnífico el personaje, grande Baldwin.


Contaba Woody Allen, preguntado por el reparto de la película, que al saber de su próximo rodaje Penélope Cruz le había llamado: Me dijo: "Hablo italiano perfectamente". Es todo lo que necesitaba escuchar. Pues bien, si hay algo que nuestra estrella no hace en esta película es hablar italiano perfectamente, pero consigue con gracia, desparpajo y esa belleza neorrealista tan adecuada al entorno que eso sea lo de menos. Simpática y explosiva en el papel de prostituta entrañable (otro clásico del universo alleniano), protagoniza algunos de los gags más divertidos de la película. Junto a ella, en esta cuarta historia, llena de guiños mitómanos y de amor por el cine, un racimo de excelentes actores italianos, (incluyendo un papelito para la divina Ornella Muti), entre los que me ha llamado mucho la atención la bellísima y por mí desconocida Alessandra Mastronardi.


La ciudad de Roma y el cine de Woody Allen tienen en común mi amor por ambos. Si además añadimos la participación del propio Allen como actor y la parte operística del argumento, era difícil que To Rome with love no me gustara. Aún así, os aseguro que es una gran película. Quizá no redonda; seguramente no se cuente entre sus grandes obras maestras. Pero es sin duda una comedia escrita con brillantez y rodada con maestría, con la mirada sabia y el bagaje cultural único de este genio del cine, por derecho ya entre los grandes de todos los tiempos, y al que una vez más tengo que estar agradecida por ciento doce minutos de felicidad pura y absoluta. Amantes de Roma, amantes del cine: no perdáis ocasión de disfrutarla. Como los ángeles de Bernini sobre el Tíber dorado; como las cúpulas eternas, las calles inesperadas y las ruinas que murmuran; como la fuente que canta tu regreso: también es un regalo.


viernes, 15 de junio de 2012

Mujer ante un cuadro. Óleo sobre lienzo.



- Te pareces a la Santa Catalina de Caravaggio.

Qué ha dicho, pensé, y de inmediato individualicé su cara entre el grupo que acababa de acercarse. Me miraba fijamente con unos ojos cuyo color era imposible adivinar bajo las luces cambiantes de la discoteca. Sonreía, exultante, como feliz de haberme encontrado. Uy, pues esta de santa no tiene nada, oí decir a mi amiga, y le di un codazo pero no me volví hacia ella, ni él dejó de mirarme. Es un pintor italiano, del siglo XVII, y se acercó un poco.  Qué bien hueles, pensé, y di un trago de mi copa. ¿Te funcionará con todas esto de la santa? Estaba entusiasmado. La modelo sale en varios cuadros, le gustaba mucho al maestro, decía, y los ojos cambiaban del azul fluorescente al violeta intenso. Tenía 17 años, era prostituta. Vaya por dios, pensé, no podía haber sido marquesa. Y miré de reojo esperando el comentario de mi amiga, pero ella y el grupo estaban ya lejos. Las fronteras del espacio y el tiempo son caprichosas en los bares cuando es de noche y todo se difumina, y de pronto sólo una persona y una voz se perciben con nitidez, y sobre la música de fondo prevalecen el brillo cambiante de unos ojos, el olor dulce de una piel. Era bellísima, y se calló un momento, los ojos clavados en mí, y yo agradecí la oscuridad, maldita sea, me he ruborizado. Pero en ninguna pintura sale tan hermosa como en esa, y entonces los ojos bajaron por primera vez de los míos hasta el borde de su vaso. Llevo años enamorado de ella, dijo. Y yo pensé, creo que tomaré otra copa. Y también pensé, es la historia más rara que me han contado nunca en estas circunstancias, y sin embargo funciona, o son esos ojos de color incierto, o que eres guapo como un príncipe, pero no quiero dejar de mirarte, aunque digas que me parezco a una santa pintada en el siglo XVII, o peor, a una prostituta vestida de santa por un pintor, cuéntame más, hueles tan bien.

Todos podemos ser inmortales aunque nadie nos pinte en un lienzo. Hay noches en las que uno se sabe eterno, y amaneceres que detienen el tiempo sellando con su luz milagrosa un instante para siempre inamovible. Y mientras uno es inmortal todo lo puede, la noche se transforma en el genio de los deseos y el universo entero camina a nuestro paso, y la historia de amor más grande cabe en unas horas.

Después llega la mañana.

Llega con su luz inclemente, desmintiendo leyendas, deshaciendo hechizos. No todos somos eternamente bellos como tú, Santa Catalina, que siempre tendrás 17 años y la piel de seda, y los labios de granada dulce. Algunos sólo somos inmortales durante unas horas, y debemos guardar esos instantes como tesoros, porque son los recuerdos hermosos lo que nos mantiene vivos. No conviene estropearlos arrastrándolos a un tiempo al que ya no pertenecen, ni es posible prolongar el momento en el que quedaron para siempre, cerrada su puerta por la luz dorada de un amanecer, y esa otra luz de unos ojos que ya no eran cambiantes sino verdes, muy verdes. Por eso no le di mi número de teléfono. Por eso corrí mientras aún deseaba seguir junto a él, y no hacer nunca nada más que mirar aquellos ojos que me veían alejarme, perplejos. Un príncipe de ojos verdes enamorado de un cuadro, pero de qué novela se habrá escapado. Debe permanecer en la noche mágica de la que surgió, y las lágrimas se me escapaban dentro del taxi, esto es el mundo real, tenga un pañuelo, señorita.

Esto es el mundo real, Santa Catalina, y sin embargo aquí me tienes, contándole mi vida a una mujer pintada, porque no he podido dejar de pensar en él. No me extraña que se enamorara de ti, qué hermosa eres. Y no mentía, es verdad que nos parecemos, aunque seguramente no guardas recuerdos. Los recuerdos son patrimonio de los vivos, como el deseo, como la esperanza. Puede que no haga falta ser eterno, que baste con estar vivo para que todo sea posible. Tal vez cometí un error, y algunos instantes perfectos sí puedan ser alargados para convertirse en una hermosa imperfección, como ese mechón de cabello suelto que se adivina sobre la curva de tu cuello. Quizá la historia de una noche pueda escapar del pasado como ese rizo escapó de la elegante trenza porque eras sólo una muchacha, y estabas viva, antes de que el pintor te transformara en santa para la eternidad. O puede que me equivoque ahora al pensar que es posible que aquellos ojos verdes se asomen a esta sala para verte de nuevo, a ti, que no guardas recuerdos, y se encuentren conmigo, que no he podido desprenderme del suyo. Quizá me confunda al desear descubrir si la mañana se llevó todo consigo o aún queda algo de aquella mirada, de aquel olor, del eco de las historias de pintores enamorados y prostitutas bellas como amaneceres.

Pero equivocarse también es cosa de vivos, y aquí estoy, frente a ti, que eres un poco parecida a mí pero no puedes cometer errores, ni soñar, ni desear. Confiando en oír sus pasos a mi espalda, y volver a ver sus ojos, y tal vez fabricar nuevos recuerdos siguiendo el rastro luminoso de aquella noche en que fuimos eternos.