
Anoche tuve el placer de estrenarme en el flamante Auditorio de Valladolid, en el Centro Cultural Miguel Delibes. El placer fue doble si se tiene en cuenta que lo hice muy bien acompañada tanto del lado de las butacas como del del escenario. Pero vamos por partes. Se representaba La fida ninfa de Vivaldi, ópera en versión concierto, dentro de la gira europea que con este título está realizando el Ensemble Matheus y que les ha llevado ya a otras ciudades españolas, concretamente Oviedo y Madrid. La función de Madrid, en el Auditorio Nacional, tuve la suerte y la desgracia de poder presenciarla. Suerte porque me invitó alguien a quien quiero y admiro muchísimo como es José Manuel Zapata, y porque lo poco que se pudo ver fue excelente; desgracia porque debido a una incomprensible falta de previsión por parte del Auditorio programaron la ópera el mismo día que otro concierto y hubo que mutilarla de manera salvaje y sin apenas coherencia. De esto, por cierto, los artistas fueron avisados con dos días y algunos lo supieron el mismo día por la mañana, en las pruebas de audición. Me parece indignante que sucedan estas cosas en un auditorio al que se le supone cierta seriedad, y espero que todos los que hubieran pagado su entrada ese día pusieran la reclamación pertinente.
Afortunadamente, disfrutar de la ópera completa en óptimas condiciones ayer borró el recuerdo agridulce de mi memoria. El reparto variaba respecto al de Madrid, y en ese aspecto sí que me llevo lo mejor de los dos, ya que aquí pude contemplar a la maravillosa Sandrine Piau, cuyo papel (la ninfa Licori) cantaba en Valladolid Anna María Panzarella, una soprano italiana de asombroso parecido con Meryl Streep. Que por cierto lo hizo estupendamente, aunque la delicadeza y respiración asombrosa de la francesa me harían decantarme por ella si tuviera que elegir entre las dos. El bajo-barítono, Lorenzo Regazzo (Oralto) me gustó también... algo en él me recuerda a Ruggiero Raimondi, seguramente la simpatía y el desparpajo escénicos. Es, junto a las dos sopranos, quien mayor número de arias canta.
Nos queda por tanto, con papel protagonista, Verónica Cangemi (Morasto). La soprano argentina, vitoreada hasta la histeria en Madrid, viene en calidad de gran estrella y experta en el género. A mí, qué queréis que os diga, no me gustó el Jueves en Madrid ni me gustó ayer. Su voz es bonita, y cuando canta piano puede dar notas muy hermosas aunque no llega a la delicadeza de la Piau y le falta el aliento en las agilidades. El aria del tercer acto, solas ella y la guitarra, fue bellisima. Pero tiene una tendencia, para dar dramatismo a ciertos pasajes, a cantar forte extemporáneamente con bastante sobresalto para mis oídos, de manera que al final ya no sabía si era un pastorcillo vivaldiano o Tosca golpeándose con el abanico lo que había en el escenario.
Afortunadamente, disfrutar de la ópera completa en óptimas condiciones ayer borró el recuerdo agridulce de mi memoria. El reparto variaba respecto al de Madrid, y en ese aspecto sí que me llevo lo mejor de los dos, ya que aquí pude contemplar a la maravillosa Sandrine Piau, cuyo papel (la ninfa Licori) cantaba en Valladolid Anna María Panzarella, una soprano italiana de asombroso parecido con Meryl Streep. Que por cierto lo hizo estupendamente, aunque la delicadeza y respiración asombrosa de la francesa me harían decantarme por ella si tuviera que elegir entre las dos. El bajo-barítono, Lorenzo Regazzo (Oralto) me gustó también... algo en él me recuerda a Ruggiero Raimondi, seguramente la simpatía y el desparpajo escénicos. Es, junto a las dos sopranos, quien mayor número de arias canta.
Nos queda por tanto, con papel protagonista, Verónica Cangemi (Morasto). La soprano argentina, vitoreada hasta la histeria en Madrid, viene en calidad de gran estrella y experta en el género. A mí, qué queréis que os diga, no me gustó el Jueves en Madrid ni me gustó ayer. Su voz es bonita, y cuando canta piano puede dar notas muy hermosas aunque no llega a la delicadeza de la Piau y le falta el aliento en las agilidades. El aria del tercer acto, solas ella y la guitarra, fue bellisima. Pero tiene una tendencia, para dar dramatismo a ciertos pasajes, a cantar forte extemporáneamente con bastante sobresalto para mis oídos, de manera que al final ya no sabía si era un pastorcillo vivaldiano o Tosca golpeándose con el abanico lo que había en el escenario. Barbara di Castri, la guapa mezzosoprano que cantaba el papel de Elpina, tiene una voz muy bella y de volúmen considerable para este repertorio. Además, interpreta con simpatía a la diosa Juno en el final de la ópera, diálogo entre la reina del Olimpo y el dios Eolo (que no es otro que Regazzo con una corona de laurel amarilla en la cabeza), que resulta un postre dulcísimo a la soberbia representación.
En cuanto a Philippe Jaroussky, al que he escuchado en directo por primera vez en estas funciones, me ha seducido por completo. Ni me gusta especialmente su cuerda (siempre preferiré una buena mezzo o una contralto a un contratenor, cada uno tiene sus gustos) ni es un timbre especialmente hermoso el que tiene. Y sin embargo, canta tan bien, es tan elegante, tan delicado... me pareció una sirena de las que encantaban a los marineros de Ulises: de haber cantado más tiempo habría tenido que amarrarme a la butaca para no lanzarme tras él. Al terminar su aria del primer acto, Che non posso lasciar d'amare, me dí cuenta de que una lágrima se había resbalado por mi mejilla sin ser consciente de ello.
En cuanto a Philippe Jaroussky, al que he escuchado en directo por primera vez en estas funciones, me ha seducido por completo. Ni me gusta especialmente su cuerda (siempre preferiré una buena mezzo o una contralto a un contratenor, cada uno tiene sus gustos) ni es un timbre especialmente hermoso el que tiene. Y sin embargo, canta tan bien, es tan elegante, tan delicado... me pareció una sirena de las que encantaban a los marineros de Ulises: de haber cantado más tiempo habría tenido que amarrarme a la butaca para no lanzarme tras él. Al terminar su aria del primer acto, Che non posso lasciar d'amare, me dí cuenta de que una lágrima se había resbalado por mi mejilla sin ser consciente de ello.
Y ¿qué decir de José Manuel Zapata? Tanto os he hablado de él que me repetiría. Su voz grande, hermosa, luminosa, homogénea, ha resultado adaptarse a la perfección a la técnica barroca. Resolvió las agilidades de manera impecable, haciendo gala de medias voces bellísimas y delicadas y firmando su debut en el género con letras doradas. Aunque una voz así no está llamada a quedarse en las delicatessen barrocas... pero os hablaré de ello en otro momento. Por ahora, sólo darle la enhorabuena por hacer una vez más su trabajo de manera impecable y superar un reto como es el salto a un repertorio inexplorado con matrícula de honor.Respecto al espectacular auditorio, varias cosas, buenas y no tan buenas. Los pros: es grande, funcional, muy cómodo y con una acústica excelente, y tiene una programación de ensueño con precios en general asequibles. Los contras: está en medio de la nada y es complicado llegar hasta él desde Valladolid si no es en coche (sólo una línea de autobús lleva a la zona de las afueras en la que se encuentra y tiene frecuencia escasa y variable), las funciones empiezan tarde (lo que es otro impedimento a la hora de atraer público de las ciudades cercanas, Madrid sin ir más lejos) y -algo crucial para una adicta a la cafeína como servidora- no tiene ni una mala barra donde le den a uno un café ("todavía no está habilitada la cafetería", me dijeron, aunque no sé por qué me sonó a "ni lo estará para sus nietos"). Pero creo que solucionando el transporte desde y hasta Valladolid, y los horarios (sobre todo en las funciones largas) podría convertirse en uno de los referentes musicales de nuestro país sin ninguna duda.
Y por último, pero no menos importante, la excelente compañía de la que gocé y que convirtió la velada y posterior cena tardía en recuerdo para el álbum. Mei, la china misteriosa, llegada ex profeso desde la ciudad condal para ver a su Philippe; Mr Ripley, el hombre tranquilo, en su castellano elemento aunque ya sea madrileño de adopción; y el encantador Salarino (y su no menos adorable acompañante), al que conocí anoche pero cuyo exquisito trato y honda sabiduría me será difícil olvidar en siglos... Espero volver pronto a Valladolid y haceros una crónica lo más amena posible...
Actualizo la entrada con unas pinceladas de lo que pudimos disfrutar, procedentes de la función de Oviedo (gracias, Parsifal). La maravillosa aria de Jaroussky con la que me sentí Ulises atado al mástil en primer lugar:
Pulsa para escuchar a la sirena Jaroussky
Y en segundo lugar el aria en que el anciano Narete, interpretado por Zapata, suplica al corsario Oralto. Primera incursión del granadino en el repertorio barroco:
Pulsa para escuchar al Zapata barroco

16 comentarios:
Ay! que envidia.
Papagena, si has caído en las redes de Jaroussky es que debe ser bueno de verdad.
Pues sí, Ximo, a mí también me sorprende, pero hay algo hipnótico en su forma de cantar. Además es tan formalito y educado (lejos de ser repelente, como parece en los vídeos) que resulta imposible que no te sea simpático, jeje
Ha mucho tiempo que yo he caído en las redes de Vivaldi. Máxime en una obra tan de "conjunto".
Siento curiosidad por escuchar a Zapata en ese repertorio, no sé, no sé...
Pues Barbe, la semana que viene cuelgo una de sus arias a ver qué te parece :-)
Ay,qué buena reseña. Luego te enlazo desde mi blog, si no te importa. Y gracias por los piropos!!! Coincido en opiniones; yo también soy más de mezzos que de contratenores, pero hay que reconocer que Piolín canta muy bien. Y Zapata me pareció una maravilla. ¡Qué dicción! Si os animáis a más eventos en Valladolid, no dudes en avisarme (al menos para llevarte un termo de café)
Jajajajajajaja claro que te avisaré, y si me dices lo del termo de café ya voy aunque sea un tostón lo que den jejeje
Menos mal que la evidencia se impone, porque Jaroussky lo vale...
Pues eso, que fue un concierto precioso (a mí lo que más me gustó fue Jaroussky, al que no había oído nunca en vivo, aunque el resto estuvieron también espléndidos, sobre todo Zapata, y es que el concierto era de gran altura) Y la cena fuera de hora y la compañía estupendas, así da gusto. (quien diga que Mei no es oriental, que la pregunte por su explicación zen del sonido de las campanas, jeje)
Hmmm... Papa, Zapata mejor de lo esperado, pero sigo sin verlo todavía en repertorio barroco.
Algo heterogéneo en voz y canto...
Bueno, la verdad es que una voz como la suya pide otro repertorio; aunque canta con delicadeza y su dominio de la respiración es notable resulta demasiado exuberante, porque además es muy grande y da lástima que la tenga que contener tanto. Yo lo veo más como un nivel de aprendizaje que como un género a incluir en su repertorio, pero lo cierto es que para ser su primera vez supera la prueba con nota y su Barroco no suena rossiniano sino a voz no barroca cantando Barroco. La parte contratante de la primera parte...jeje ;-)
Pues me alegro, Papagena, de que la impresión de "repelente" que le veías en los videos, se haya esfumado en el contacto real. Por cierto, yo que estuve en Madrid, vi a Isabel (Rosina) y me dijo que habías pasado por allí justo antes de yo aparecer. Pero como no te he visto nunca, pues no pude saludarte... a ver si coincidimos en otra ocasión. Un saludo.
Bienvenido, Ceph. Para otra vez que quieras saludarme busca un moro celoso muy muy cabreado...
¿Jarousski no tiene un timbre hremoso? Para mi gusto, quizá el más bello de todos los contratenores actuales, con permiso de Andreas Scholl, Carlos Mena, Daniel Taylor, Bejun Mehta, Flavio Oliver y algún otro.
Estuve en valladolid y estuvo espectacular.Todos genial, pero Zapata tranquilo y soberbio.Papagena necesitaria que me informaras o dentro de tu pagina, dejaras constancia de las actuaciones de Zapata, tu estas mas puesta que yo y te lo agradeceria. Valle
Bienvenida Valle!
La verdad es que suelo contar aquí todas las actuaciones de Zapata a las que asisto, aunque últimamente tengo poco tiempo las crónicas de conciertos u óperas intento hacerlas siempre. Creo que lo veré próximamente en el festival pucciniano de Toledo, pero si no voy yo me enteraré de qué tal estuvo y te cuento :-)
Gracias Papagena este mundillo todavia me desborda y tu estas mas en él. Te lo agradezco de veras. Valle.
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