viernes 26 de junio de 2009

Plácido otra vez. Plácido todavía. Plácido siempre.


Antes de nada, y para quienes querais una crónica más cercana a la imparcialidad sobre esta Valquiria del Palau de Les Arts del pasado 24 de Junio, os recomiendo las que podéis encontrar en los blogs de Atticus, Maac y Titus. También podéis acercaros a la visión de Fedora. Yo no puedo ni quiero, hoy menos que nunca, ser objetiva.


Todos sabíamos que esta Valquiria iba a ser especial. Porque era noche de San Juan, porque íbamos a verla juntos, porque cantaba Plácido Domingo. Intuíamos una noche mágica, y desde luego que lo fue. La ópera es maravillosa, los cantantes eran extraordinarios, la puesta en escena espectacular y la orquesta y el director, de lujo. Pero, principalmente, lo fue porque él estaba en escena. Porque cuando él está metido en la piel de un personaje nada es habitual, todo es único e irrepetible: su fuerza interpretativa, la energía que despliega, el milagro de su voz. El lirismo único que le infunde a Siegmund, la emoción con que transmite el amor y el dolor del personaje, cómo es capaz de convencernos de que cada palabra tiene un sentido, de que cada sentimiento es real, de que no estamos viendo a un señor mayor interpretando el papel de joven héroe, sino a un verdadero héroe de voz fresca y hermosísima. Plácido es el héroe. Un héroe de los escenarios, que con casi 70 años sigue teniendo la voz más bonita que he escuchado nunca, pura potencia, terciopelo, sentimiento. Que se agacha y se levanta cien veces si el montaje lo precisa. Que pone más verdad en un personaje de lo que muchos actores conseguirán jamás. Que sigue asombrando cuando pasa por encima de la orquesta wagneriana, emocionando cuando acaricia a Sieglinde mientras duerme, sobrecogiendo cuando muere sobre las tablas. Y sobrecogiendo también porque ni siquiera la grandeza de los héroes es eterna... al igual que en el Parsifal de Berlín, nos domina la certeza de que estas noches memorables son cantos de cisne, despedidas de los grandes papeles. Los personajes que Plácido ha hecho suyos durante años, que nadie ha cantado como él, van abandonando el escenario en el cuerpo aún imponente del gran tenor madrileño, y sabemos que es muy probable que no sea él quien les vuelva a dar vida, y que con eso mueren un poco. También nosotros.



Pero hablemos del resto de artífices de esta velada mágica, empezando por Sieglinde. Por primera vez escuchaba en vivo a Eva-Maria Westbroek, y quedé impactada por su potentísima voz, por su hermoso timbre y por la maestría con que interpreta este papel (para quienes hemos tenido la fortuna de escuchárselo a Waltraud Meier, el listón está muy alto). Esta bellísima mujer canta con facilidad pasmosa y sin ningún defecto, y además hace suyo el personaje. Es la nueva Sieglinde, sin lugar a dudas. Y la otra gran sorpresa de la noche, Jennifer Wilson, en el papel de Brünnhilde. Una verdadera valquiria, poderosa y guerrera en su grito característico (¡qué agudos espectaculares!) pero tierna y vulnerable ante el amor humano y el rechazo de su padre. Ya os dije cuando ví esta ópera por primera vez que este es el personaje que más me fascina, y la soprano norteamericana hizo que brillara con todo su esplendor. Y además resulta que tuvimos un Hunding de lujo, nada menos que el gigantón Matti Salminen, que inesperadamente cantó esta función por hallarse indispuesto el bajo previsto en un principio... la verdad es que cuando se anunció por megafonía el aplauso fue generoso (espero que se entendiera que en realidad nos alegrábamos de ver a Salminen y no de que el otro señor estuviera pachucho...). Quizá el más flojo de todo el reparto -seguramente por contraste con el resto, que eran excepcionales- fuera Wotan, Juha Uusitalo, que sin estar mal en ningún momento no alcanzó las cotas de excelencia de sus compañeros, al menos en mi opinión.


La puesta en escena es de las cosas más espectaculares que he visto, especialmente en el tercer acto, cuando aparecen todas las valquirias en el campo de batalla volando a lomos de sus corceles mecánicos. Muy bien pensado y muy bien concebido, desde luego acompaña a la teatralidad de la música. La orquesta hizo honor a su justa fama, y la dirección de Zubin Mehta... pues tengo que deciros que no me gustó demasiado. Evidentemente un músico de su categoría (es uno de mis directores favoritos) no va a dirigir mal. Simplemente su lectura de la ópera no terminó de encajarme. Excesivamente lánguida, quizá. Creo, de todas formas, que una vez se conoce el Wagner de Barenboim casi todo lo demás carece de mucho sentido. No obstante, tengo mejor recuerdo incluso de la dirección de Sebastian Weigle en la Valquiria liceísta de hace un año (y eso que él no contaba con una orquesta como la de Valencia).



En cualquier caso fue una noche redonda, mágica, de las que no se olvidan. Por Plácido, por la música, y también por los amigos. Porque toda experiencia intensa lo es más en compañía. Fedora, Piccolo, Álvaro, Atticus y los amigos valencianos... me alegró compartirlo con vosotros.


A la espera de poder ilustrar esta entrada con alguna de mis fotos (hecho), os dejo la impresionante cabalgata del tercer acto, con las valquirias voladoras que tanto me gustaron.


Vídeo de aitorpoter


12 comentarios:

brunilda dijo...

Querida Papagena,

Permíteme, a pesar de no conocerte personalmente, que te llame así.
Leyendo tu crónica me he sentido muy identificada por todo lo que dices de la obra, pero especialmente sobre el maestro Plácido Domingo.
No puedo estar más de acuerdo contigo y las sensaciones vividas el miércoles en Valencia (cómo me hubiera gustado saludarte personalmente) no pueden estar más acorde con las mías.
Plácido lo hace todo especial, mágico.
Se emociona y hace emocionarte. Se entrega y te entregas a su voz, a su actuación, a su ímpetu y a todo.

Yo también la disfruté mucho. Puede hablaren un descanso con Fedora y nuestras impresioes eran iguales. Al menos por una vez, todo lo que he leído acerca de esta Walkyria coincide absolutamente, o casi, al 100%.

Besos,

brunilda

Papagena dijo...

Bienvenida, Brunilda!
Gracias por tu comentario. espero que la próxima vez podamos conocernos en persona :-)

Zerlina dijo...

Primero el Rigoletto, luego la Valquiria...Habrás agotado las sales, ¿no? ;-)

Papagena dijo...

Jajajaja casi, casi!!! ;-)

Atticus dijo...

Una noche mágica e intensa que quedará grabada para siempre en nuestra memoria.
Tu compañía aun la hizo más memorable.
¡Qué buenas fotos!.

ARIODANTE dijo...

Cielos, siiiii!!! Papagena, yo no sólo he disfrutado como una enana (o nibelunga) desde el lunes, que empezó la tetralogía, sino que cuando Plácido abrió la boca y comenzó a cantar se me pusieron los pelos de punta. ¡Qué noche, qué maravilloso Sigmund, y qué impresionante Sieglind...y las Walkirias... Metha me pareció muy bien, qué quieres. Ayer,
mismamente, aunque no estuvo Plácido, fue un gran Siegfried. El mano a mano final de Brunhilda y Siegfried, fue homérico. Y aún me queda El Ocaso de los dioses...Mmmm!!! Papagena, ¿vas a ir el martes? Es que si te veo, te saludo. Oye, ¿tienes acceso a los cantantes, que te han salido esas fotos tan cercanas? ¡¡¡me muero de envidia!!!

Papagena dijo...

Pues no Ariodante, no voy mañana, ya me gustaría!!! Fui expresamente a esta Valquiria, aunque me hubiera encantado asistir al Anillo completo, pero hay que elegir!!

En esta ocasión, sí, tuve la suerte de poder hacer las fotos desde muy cerca. Me alegra que te gusten :-)

Un beso, y a disfrutar lo que te queda de Anillo!!

Apertil dijo...

Pues me alegro mucho que disfrutaras de la función. Y sobre todo me alegra constatar que parece que parece haber voces wagnerianas. Por tu cronica deduzco que el mas flojo no es un desastre absoluto como ocurre en otros repertorios y autores.
Y me queda una duda sobre si disfrutastes mas durante la funcion o despues de ella... :-)

Fedora dijo...

Acabo de venir de Valencia, sigo y sigo escuchando esta música y repitiendo en mi cabeza todo lo visto y vivido, Y si esta ópera será irrepetible, también es en gran medida por la magnifica compañia y todo lo vivido juntos. Gracias a todos por hacer que todo esto sea aún más grande.

Mr.Ripley dijo...

Me alegro de que disfrutases tanto :-)

Alvaro dijo...

Magnífica noche!!
Ha sido un privilegio compartir este anillo contigo, me acuerdo perfectamente de la sonrisa de oreja a oreja que tenías cuando subías de hablar con Plácido, me alegro un montón (y las que nos quedan...)

Papagena dijo...

Gracias Álvaro :-)

Esta noche la viví en gran parte gracias a tí. Espero que repitamos pronto.

Un besazo