jueves 16 de diciembre de 2010

Cuando la vida sonríe: Fabio Biondi y El Mesías participativo en Madrid.


Hay músicos que hacen que todo lo que tocan suene especial, único, irrepetible. Que añaden al talento del compositor el suyo propio sin pretender ser protagonistas de una obra que no les pertenece más que durante el tiempo en que le dan vida, y sin embargo la enriquecen de una manera extraordinaria. No hay muchos, pero son los que nos hacen amar la música, y consiguen que seamos conscientes, mientras nos hallamos frente a ellos, de que lo que se nos está regalando es un pedazo de felicidad genuína y por lo tanto fugaz, pero que dejará en nosotros una huella indeleble. Fabio Biondi es el ejemplo más claro de este tipo de músico. Con él, ni una sola nota es rutinaria, y cada interpretación está llena de una energía explosiva, incontenible, luminosa. Como él mismo.

Recuerdo muy bien el día en que lo escuché por primera vez, porque es una de las tantas cosas que le debo a mi querido y admiradísimo profesor Luis Iberni. Un día vino a clase y nos puso el tercer movimiento del concierto para violín en Sol menor RV315 de Vivaldi, El verano, en la versión de Europa Galante. Antes había hecho lo propio con el mismo movimiento en versión de I Musici. Qué os parece, nos preguntó como hacía siempre, buscando nuestra opinión, no dando nada por sentado. A la mayoría, acostumbrados a versiones más dulces, nos chocó. Sonaba áspero, extraño, como un torbellino. A Iberni le brillaban los ojillos mientras explicaba que había opiniones para todos los gustos sobre la lectura de Biondi, pero que a él le había parecido de una fuerza extraordinaria.


Vídeo de ilcodega

Yo absorbía sus opiniones y consejos como una esponja, y tardé poco en comprarme la grabación que Biondi y Europa Galante hicieron de L'estro armonico. Pero el verdadero flechazo se produjo cuando lo vi dirigir en directo por primera vez, en el Teatro Real con Bajazet. Ese día quedé definitivamente deslumbrada por su talento desbordante, y tuve verdadera conciencia de la talla de este músico pequeño de estatura, pero inmenso creador. Desde entonces no ha habido trabajo suyo que me decepcione, pero es con sus actuaciones en vivo con las que disfruto como con las de casi ningún otro director. Verlo llevar su orquesta, violín en ristre, es una fiesta. Es delicioso participar de la energía inagotable de este niño travieso (que siempre lo parecerá aunque ya sus rizos pelirrojos se hayan vuelto grises), notar su mirada inteligentísima, su atención a cada detalle (a cada uno de ellos, por minúsculos que parezcan), y sobre todo su sonrisa, franca y generosa, dedicada a uno u otro músico de su orquesta, al coro, o simplemente aflorando de manera espontánea mientras toca. ¡Y qué sonido el de su violín!

Comprenderéis que el pasado día 14 asistiera ilusionada al Auditorio Nacional, donde se representaba El Mesías de Händel, dentro del ciclo de conciertos participativos de la obra social de La Caixa. En estos conciertos, un coro formado por 450 voluntarios individuales de múltiples procedencias ha sido preparado durante dos meses para cantar algunas de las partes corales de este oratorio magistral. Los directores Josep Ramón Gil-Tàrrega y Jerónimo Marín, junto a los pianistas correpetidores Roberto Balistreri y Miguel Ángel Arqued han sido los encargados de la exahustiva preparación de este enorme coro, al que el propio Biondi ha dado las directrices finales en los últimos días de ensayo. Junto a ellos, el exquisito Coro Accentus, bajo la dirección de Laurence Equilbey, se alternaba en la interpretación de fragmentos, cantando a veces ambos coros unidos. No os imagináis la sensación de sentir sobre uno esas 450 voces (que llenaban todos los anfiteatros laterales y la parte trasera del escenario del auditorio, además de los bancos de coro): muy a menudo me pareció estar ascendiendo por un rompimiento de gloria barroco rodeada de todos los ejércitos celestiales. Porque si bien los aventajados miembros del coro Accentus parecían verdaderos querubines cuando cantaban en solitario -con extremada delicadeza y perfección-, los voluntarios que integraban el gran coro de participantes firmaron una actuación espectacular.


Ni que decir tiene que la lectura cristalina y soleada que Biondi y Europa Galante hacen de El Mesías es de belleza y luminosidad inigualables. Los cuatro solistas presentes esta noche (Roberta Invernizzi, soprano, Xabier Sábata, contratenor, Ferdinand Von Bothmer, tenor y Johanes Weisser, barítono) se limitaron a cumplir sin muchos alardes, con intención Sábata, tablas Invernizzi y algo desconcertado Von Bothmer. Sólo destacó el barítono Weisser, con una voz de hermoso color, clara voluntad dramática y detalles de gran belleza, especialmente en su última aria, The trumpet shall sound. Pero los solistas, aquí más que nunca, sólo son una parte en ese todo glorioso que hace de esta obra un espectacular y apabullante canto a la grandeza de la música y de la voz humana.

Durante los minutos que estuve sentada en mi butaca del Auditorio, disfruté de una felicidad absoluta, sin fisuras, deslumbrante en su plenitud. Tengo que agradecerlo al gran Händel, sin duda, y a esos 450 cantantes anónimos que ofrecieron sus voces por amor al arte, pero muy especialmente a la música milagrosa hecha viva por los miembros de Europa Galante, con ese violinista virtuoso, el eterno niño travieso, músico inconmensurable, el genio pelirrojo al frente.

La vida tiene muchas maneras de sonreírnos cuando quiere hacerlo. Fabio Biondi es sin duda una de ellas.


No todos los voluntarios eran anónimos, y no puedo resistirme a felicitar a mi amigo Álvaro, integrante del coro de participantes, por su excelente actuación, y agradecerle una noche tan maravillosa.

7 comentarios:

Atticus dijo...

Te envidio, amiga... Aquí, gracias a la inteligencia de los gobernantes valencianos, cuya elegancia en el vestir es lo único que supera su incultura, este año nos hemos quedado sin "Mesías".
No han aceptado que una entidad catalana (La Caixa) siga siendo la encargada de organizar el evento, y, desde que le negaron la cesión de derechos a la valenciana Bancaja, todo han sido obstáculos. Las condiciones en que se celebró el último año fueron lamentables y ahora ha venido la puntilla con la eliminación definitiva de esta cita navideña tan esperada y la ilusión de muchas personas.

Y encima tuviste la suerte de escuchar en directo a dos genios de la música, el gran Biondi y nuestro Heldentenor Álvaro, sucesor natural de Lauritz Melchior y una excelente persona de las que ya no quedan.

Un beso.

Anónimo dijo...

Hola! Soy una de las sopranos 'voluntarias' del Mesías de este año. Te puedo contar que los ensayos con Biondi fueron bellas clases magistrales. Sí, la vida a veces te da sorpresas maravillosas. Gracias por esta hermosa crónica! Saludos

Papagena dijo...

Soprano anónima, bienvenida!:)
Gracias por tu comentario y sobre todo enhorabuena. Por la experiencia que has vivido pero también por vuestra espléndida actuación de la otra noche. Todavía resuenan en mis oídos esos "King of kings!"

Atticus: qué barbaridad lo que me cuentas... ya no me sorprende nada, pero efectivamente la incultura y la zafiedad de algunos gobernantes los hace candidatos al séquito de Berlusconi... en fin, para la próxima tendrás que venir a Madrid, aunque los crecientes compromisos del heldentenor Álvaro próximamente lo llevarán por los primeros teatros del mundo... Un besito :)

Contrapunto dijo...

Voy a tener la fortuna de poder verle el 5 de Abril en el Kursaal de Donosti, dirigiendo su orquesta "Europa Galante".
Saludos

ebach147 dijo...

Muy buena crónica Gracias ¡
Estoy de acuerdo en que los solistas se limitaron a cumplir , bravo por los voluntarios ¡¡¡ Y una pregunta a los entendidos en musica ¿que modificó en el" Rejoice " Biondi que hizo una versión maravillosa y muy original? Saludos

Alvaro dijo...

Preciosa entrada, tienes toda la razón: De vez en cuando la vida nos besa en la boca . . . y poder participar en este Mesías ha supuesto para mí un enorme privilegio. Aprender aspectos musicales de un gran maestro que es ante todo pura sensibilidad musical, es muy bonito, es de esas cosas que impregnan el alma del novato y quedan ahí,. . . por mucho tiempo.
Si además he podido compartirlo contigo, ya no se puede pedir más.
Me encantará volver al año que viene a Madrid para repetir la experiencia mesiánica (y con el AVE se va a llegar en un plis).
Muchas gracias por tu dedicatoria en el blog. Lo mejor de la vida son los amigos.
Un beso grande.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por esa cronica, sin duda mas generosa de lo que mereciamos estos modestos participantes. Para los aficionados, esta es siempre una experiencia impagable: tenemos la oportunidad de hacer musica, y al mas alto nivel, con esos musicos a los que admiramos desde lejos y vemos en los escenarios.

Para este Mesias, Biondi utilizo la version de Dublin, la misma que se interpreto en el estreno de la obra en 1742 en la capital irlandesa. En algunos numeros, las diferencias con la version habitual son notables. En "Rejoice", el cambio mas aparente es el del compas (6/8 en lugar de 4/4), pero hay otros muchos.

Aparte de las diferencias entre versiones, Biondi es un director muy imaginativo, que siempre busca nuevas formas de interpretar la musica, lo que hace que suene diferente de otros musicos.