
Después de haber visto los dos repartos de este Werther madrileño, tengo la sensación de haber asistido, con excepción de la puesta en escena, a un Werther perfecto. Por eso, antes de contaros lo que vi y sentí, quiero recomendaros que, si podéis, no dejéis de asistir en días diferentes. Por lo demás, mi primer Werther en directo, con todo lo que eso significa, prometía ser decepcionante y acabó por convertirse en una de las experiencias de la temporada.

La mezzo italiana Sonia Ganassi fue Charlotte en el segundo reparto. Yo la conocía por sus grandes interpretaciones belcantistas (guardo un recuerdo especialmente bueno de su Adalgisa en el Liceu), y anoche cumplió con creces, aunque tal vez se eche en falta algo más de entidad vocal para igualar el torrente de la orquestación massenetiana, por demás contundente en esta ocasión bajo la batuta de Emmanuel Villaume. Así como os recomiendo que hagáis lo posible por ver ambos repartos, si podéis elegir el orden lo ideal es ver primero a Ganassi. Así, con los oídos y el alma libres del deslumbramiento que con seguridad provocará Koch, podréis apreciar mucho mejor sus virtudes, que son muchas: es una cantante muy inteligente y una excelente actriz. En este último aspecto, de hecho, gana por goleada el segundo reparto, porque, donde Bros es un actor de recursos limitados, Filianoti puso el alma en cada gesto, transmitiendo el dolor directo y certero, como una bala. Muy italiano, es verdad, pero tan real en su tormento y su pasión, tan cercano en su desconsuelo y tan convincente en la expresión de ese amor condenado que el mismo Werther, desprovisto de nacionalidades y escuelas operísticas, desnudo en su esencia dramática, cobra vida ante nuestros ojos.
Era la primera vez que escuchaba a Filianoti, pero tengo la intuición de que fue una de sus grandes noches. Me deslumbró de principio a fin porque no se escuchan tan a menudo voces de tenor lírico tan bellas, luminosas y rotundas, pero también por la entrega absoluta del cantante, que a fuerza de pasión y abandono compuso una creación completa y brillante, regalándome dos horas largas de puro gozo vocal.
El resto de las voces, comunes a ambos repartos, estuvieron a la altura de sus protagonistas, destacando muy especialmente la joven soprano andaluza Auxiliadora Toledano en el papel de Sophie. Fue de las más aplaudidas en ambas noches y con todo el mérito, pues además de una voz carnosa y bella de generoso volumen posee una técnica impecable y grandes dosis de empatía. Supo explotar la ternura del personaje sin caer nunca en lo cursi, y rentabilizar sus momentos de lucimiento vocal sin salirse ni un momento del estilo ni del drama. Una de las grandes triunfadoras de estas funciones, sin duda alguna, y un talento a seguir muy de cerca.

Ángel Ódena es siempre un valor seguro. Tras su excelente actuación en el Simon Boccanegra de la temporada pasada había dejado el listón muy alto y no defraudó. Si tuviera que ponerle un pero sería cierta falta de delicadeza en su -bellísima- aria del primer acto. No siempre es facil estar a la altura de Massenet, que ha escrito algunas de las arias para barítono más hermosas de la historia. Correcto Jean-Philippe Lafont como burgomaestre y encantadores los niños del coro infantil.
La nota negativa, una vez más, la pusieron la espantosa escenografía de Wolfgang Gussmann y la ridícula dirección de escena de Willy Decker. Desgraciadamente, un altísimo porcentaje de las puestas en escena en la actualidad se divide entre las horribles que no molestan y las dañinas que molestan. Esta molesta, y mucho. Una de las óperas más bellas del repertorio no se merece semejante trato. Movimiento de actores torpe hasta la pantomima; detalles tan ridículos que harían sonrojar a una piedra, como esa absurda transformación de Schmidt y Johann en clowns siniestros; simbología insultantemente burda y una articulación pavorosamente fallida de los escenarios. Una puesta en escena que lucha con fuerza por destruir cada climax dramático, desde el celestial y delicadísimo dúo del primer acto hasta la trágica muerte del protagonista.
Pero Massenet sale vencedor, y aún teniendo en contra los elementos, la honda sensibilidad, la profunda pasión y la arrebatadora belleza de su música nos traspasan una vez más. Porque Werther es mucho Werther, y si además hay buenos cantantes sobre el escenario, ni la más mediocre, vil y mezquina puesta en escena logrará nunca vencer la fuerza de esta partitura magistral, una de las páginas más bellas del repertorio y probablemente la obra cumbre de su compositor, al que desde aquí reitero mi eterna adoración.
7 comentarios:
Como siempre, una maravillosa crónica desde una sensibilidad exquisita.
Disfruté muchísimo Y NO ME DORMI!!!
Excelente crónica! me hubiese gustado estar alli.
Ha sido todo un descubrimiento para mi Filianoti, una voz lírica preciosa, un canto apasionado para interpretar a Werther.
Saludos cordiales desde Donosti
Exhaustiva y detalladora crítica. A mí personalmente la voz de Bros me parece muy adecuada para encarnar el personaje de Werther, y puede recordar en ciertos matices, salvando todas las distancias, a la del maestro, Alfredo Kraus. Yo iré el lunes que viene, espero que me toquen el catalán y la Koch.
Por cierto, muchas felicidades por el blog, Papagena, lo acabo de descubrir, me pasaré a menudo. ¡Un saludo!
Muchas gracias Herman! Ya verás cómo disfrutas mucho. Y bienvenido, estás en tu casa :)
Charlotte, me alegra mucho que lo pasaras tan bien... imposible dormirse con tanta pasión en el escenario, jeje
Contrapunto, me encanta verte por aquí! Gracias como siempre por tus comentarios.
Un beso a los tres :)
Pa-pa-ge-na, muchísimas gracias por estas detalladas y sentidas crónicas. Sin duda son las más disfrutadas y disfrutables para el lector. Yo fuí a ambos repartos y en términos generales me quedaba con Bros y Ganassi. Una pena no haber coincidido el 22, que también iba yo.
Saludos y enhorabuena por el blog que leo con mucha frecuencia. Ah, y ¡Mortier dimisión! jajajaja.
Muchas gracias, Arian!!
Es que esa noche fue la noche de Bros sin duda... Terminaremos coincidiendo en el Real, ya lo verás :)
Besitos :)
José Bros es un buen cantante, pero por favor, Werther requiere una vocalidad completamente diferente; Massenet no es Bellini, ni Mozart, no se puede cantar plano ni nasal; tiene un gran fraseo, pero no la idoneidad vocal.
Los agudos quedan abiertos, más gritados que colocados.
Prefiero verle en su repertorio en el que destaca verdaderamente. Kraus no blanqueaba el sonido, no confundamos términos.
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